Guía completa
La pregunta que hacemos antes de instalar nada
Antes de montar cualquier pieza estética, la primera comprobación no es de calidad ni de precio: es de legalidad. Muchas modificaciones estéticas, por atractivas que sean, no pasan la ITV si no cuentan con la homologación correspondiente o si no se tramita el informe de reforma necesario. Preferimos decirlo antes de que el cliente compre la pieza, no después de instalarla.
Qué necesita papeleo y qué no
No todo tuning estético requiere trámite. Elementos como taloneras, spoilers dentro de las medidas de fábrica o vinilos decorativos que no cubren superficies reflectantes suelen instalarse sin necesidad de informe adicional. En cambio, cambios que alteran las dimensiones del vehículo, el diámetro de llanta fuera del rango homologado o el nivel sonoro del escape sí necesitan un informe de reforma, un documento técnico que certifica que la modificación cumple normativa y que queda anotado en la ficha técnica del coche.
Saltarse ese trámite cuando corresponde no es un detalle menor: el coche puede suspender la próxima ITV pese a que la pieza instalada sea de buena calidad, y entonces hay que desmontar lo instalado o tramitar el papeleo a posteriori, con el coste añadido de tiempo que eso supone.
Por qué la marca “E” importa más de lo que parece
Las piezas con marcado de homologación europea “E”, seguido de un número que identifica el país que la certificó, han superado ensayos técnicos concretos según el tipo de componente. Un kit sin ese marcado puede parecer idéntico a simple vista y costar bastante menos, pero no ofrece esa garantía. Priorizamos siempre la pieza homologada, aunque suponga un desembolso mayor de entrada: el ahorro de un kit sin certificar desaparece en cuanto el coche no pasa la inspección.
Instalación con cuidado del vehículo original
Montar spoilers, taloneras o llantas de mayor diámetro implica trabajar cerca de elementos de carrocería y, en algunos casos, de sistemas de seguridad como sensores de aparcamiento o cámaras. La instalación se hace siguiendo la especificación del fabricante de la pieza, con atención a no dañar ni desconectar nada que el coche ya llevara de fábrica en el proceso.
Lo que no hacemos
Hay una línea que no cruzamos: modificaciones sin homologación que buscan un efecto vistoso a costa de la legalidad, como escapes que superan el nivel sonoro permitido sin certificado propio, o llantas fuera de las medidas que admite la ficha técnica del vehículo. No es una cuestión de gusto, es que ese tipo de instalación deja al cliente con un coche que no puede circular de forma legal, y esa parte del trabajo preferimos dejarla clara desde el primer día.