Guía completa
Repintar no es solo “dar color”
Pintar un coche entero es de los trabajos donde más se nota la diferencia entre hacerlo bien y hacerlo rápido. La parte que se ve, la capa de color y el barniz, es la más corta del proceso. Lo que realmente decide el resultado final ocurre antes: la preparación de la superficie.
La preparación pesa más que el pintado en sí
Antes de que entre nada de pintura, la carrocería pasa por un lavado a fondo, descontaminación para quitar restos de alquitrán o partículas incrustadas en la chapa, lijado completo de toda la superficie y, donde haga falta, masilla e imprimación. Un panel mal lijado o con restos de silicona de un encerado anterior se nota luego en la pintura: pequeños cráteres, falta de agarre, adherencia irregular. Es trabajo invisible una vez terminado, pero es el que más horas consume y el que separa un repintado bien hecho de uno que empieza a fallar a los pocos meses.
Repintado del mismo color o cambio total
Son dos trabajos distintos en exigencia, aunque el proceso se parezca. Repintar del color original (1.800-3.500 €) busca igualar exactamente el tono que ya lleva el coche, así que basta con cubrir bien las zonas trabajadas y respetar las transiciones con la pintura original de fábrica. Un cambio de color completo (2.500-5.000 €) es más exigente: hay que dar cobertura uniforme en todos los paneles, cuidar zonas que normalmente no se tocan en un repintado, como cantos de puerta o el interior del capó y del maletero, y asegurar que el resultado se vea homogéneo desde cualquier ángulo.
Color exacto con espectrofotómetro
Da igual si es un repintado del mismo color o un cambio total: en ambos casos medimos el tono con un espectrofotómetro digital, un aparato que lee el color exacto de la carrocería y calcula la fórmula precisa de pigmentos. Es la diferencia entre “un color parecido” y el color real de fábrica, sobre todo en metalizados y perlados, donde a ojo es fácil quedarse cerca pero no exacto.
Trabajamos con Standox y Glasurit, dos de las marcas de referencia en pintura de automoción, en una cabina propia con control de temperatura y humedad. Esas dos variables afectan directamente al secado y al acabado final: pintar fuera de cabina, a la intemperie o con condiciones no controladas, es la causa más habitual de que un repintado quede con motas de polvo o con el brillo irregular.
Sólido, metalizado, perlado o mate
No todos los acabados exigen el mismo nivel de dificultad. El sólido es una sola capa de color y el más fácil de igualar. El metalizado incorpora partículas de aluminio que reflejan la luz, y hay que aplicarlo con una técnica muy uniforme para que no aparezcan vetas o diferencias de tono entre paneles. El perlado añade capas de mica que cambian de matiz según el ángulo de luz, y es el acabado más complejo de igualar bien. El mate exige su propio barniz específico y un cuidado especial en el pulido, porque un mate mal tratado pierde su textura característica.
El paso final: el pulido
Tras el curado del barniz, se pule para nivelar la superficie y devolver el brillo de fábrica, eliminando la piel de naranja que puede quedar tras la aplicación. Es el paso que da el acabado final visible, y va incluido en el presupuesto cerrado, no como un extra aparte que aparece al final.